Los toros de Coria se cobran la vida de cinco personas en los últimos 30 años

Momento en el que el toro Judío cornea a Pedro Rodríguez, de 71 años./Karpint
Momento en el que el toro Judío cornea a Pedro Rodríguez, de 71 años. / Karpint

El Ayuntamiento asegura que ninguna de las muertes provocadas por cogidas de toros desde 1990 han sido por fallos de organización y seguridad

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

En la tarde del martes, 2 de julio, el alcalde de Coria, José Manuel García Ballestero, recibió una llamada a las 19.20 horas del jefe de servicios médicos de las fiestas de San Juan, Ricardo Iglesias. A través del teléfono le comunicó que el hombre que sufrió tres cornadas el pasado 28 de junio durante el último encierro de los Sanjuanes de Coria había fallecido. «La cogida fue muy grave y lamentablemente ha tenido un triste desenlace», dijo este miércoles el edil cauriense, que transmitió sus condolencias a la familia de la que ya es la quinta víctima mortal de los encierros de los últimos 30 años.

El 26 de junio de 1990, Jesús Martín, de 38 años, perdió la vida en uno de los encierros tras una cogida. El mismo día, pero dos años después (1992), fallecía su primo también en los Sanjuanes. Se llamaba Miguel Ángel López Martín (28) y no pudo escapar de los cuernos de Hornero, un toro de 400 kilos que con dos cornadas le destrozó el hígado en el césped de las palmeras de la plaza del Ayuntamiento.

Durante la década de los noventa y el inicio del cambio de siglo se produjeron cogidas de diferente consideración, pero si hay una que se recuerda es la de la ecologista, escritora y actriz británica Vicki Moore. No porque falleciera por las 11 cornadas que sufrió el 25 de junio de 1995, sino porque esas imágenes dieron la vuelta al mundo. Ella, que era conocida como una activista defensora de los animales y enemiga de la fiesta de los toros, llegó a Coria para grabar los tradicionales Sanjuanes, pero en uno de sus intentos por filmar se aproximó al toro y éste le empitonó y la golpeó una y otra vez contra una reja. Pese a las múltiples heridas que tenía por todo el cuerpo no falleció hasta febrero del año 2000, a los 44 años, y víctima de un cáncer.

Con la polémica todavía en el ambiente, fue en 2007 cuando la fiesta de Coria volvió a quedar marcada por un fallecido por asta de toro. 'Rosalejo', de la ganadería de Victorino Martín, mató al coriano, muy conocido en la localidad, Juan José Hernández Oliva, de 44 años de edad. Los hechos sucedieron en la madrugada del 24 de junio.

En 2015, fue Martín Caballero, de 43 años, vecino de Moraleja y padre de un niño, el que recibió una cornada mortal durante la lidia de Guapetón, un toro de la ganadería de Luis Algarra Polera, con procedencia Juan Pedro Domecq y Díez.

La última vida que se ha cobrado los Sanjuanes ha sido la de Pedro Rodríguez, un hombre de 71 años que fue corneado hace seis días por Judío, un toro de la ganadería de La Cilla adquirido por la Peña La Geta.

El alcalde manifestó que «el Ayuntamiento se pone a disposición de la familia para todo lo necesario». Además, recordó que «las medidas de seguridad en la fiesta están garantizadas». Desde el Consistorio apuntan a que ninguna de las cornadas mortales de las últimas tres décadas han sido por falta de medidas de prevención.

Pedro Rodríguez vivía en Bilbao, veraneaba en Cañaveral y siempre iba a los Sanjuanes

Pedro Rodríguez Paniagua nació en Coria y, como muchos extremeños, emigró a Bilbao. Sin embargo, nunca olvidó sus raíces. Tenía 71 años, estaba jubilado y veraneaba en Cañaveral, localidad cacereña de la que era originaria su esposa y donde tenían una vivienda. Cuando llegaban los Sanjuanes, solían desplazarse hasta el municipio cauriense, situado a 30 kilómetros. Lo hacían casi todos los años para disfrutar de las fiestas.

En esta ocasión, fue diferente. La tragedia se cruzó en el camino de esta familia el 28 de junio. Esa tarde el toro Judío le corneó en la plaza durante el último encierro de los Sanjuanes. Recibió tres cornadas en el cuello, el abdomen y la pierna izquierda. Fue llevado a la enfermería del ayuntamiento con parada respiratoria y el jefe-cirujano practicó una cirugía emergente para posteriormente trasladarlo al Hospital Ciudad de Coria y de ahí al Universitario de Cáceres e ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos. El 2 de julio falleció. «Hicieron todo lo posible por salvar la vida, pero la situación era muy crítica», dijo este miércoles el alcalde de Coria.

«Hay consternación en el municipio porque todos conocíamos a la familia», afirmó Jacinto Sánchez, alcalde de Cañaveral.

Pedro Rodríguez deja viuda y dos hijos, que se desplazaron de Bilbao a Cañaveral tras enterarse de lo sucedido. Este miércoles regresaron al País Vasco para dar sepultura al fallecido.