Ese toro enamorado del tendido…

Cigarrón mirando al tendido/KARPINT
Cigarrón mirando al tendido / KARPINT

Eladio Paniagua
ELADIO PANIAGUACORIA

La milenaria ciudad, cuna y epicentro del arte de correr los toros por las calles del recinto amurallado, está ebria de toros en las Fiestas de San Juan 2019. Por todos los rincones, peñas y tertulias taurinas sólo se habla de los astados de las ganaderías de primera línea a nivel nacional, que en estos días han convertido a la ciudad episcopal en el eje central de la tauromaquia. Y es que cuando aún no se ha llegado al ecuador de las fiestas, astados de prestigiosas ganaderías como Victorino y Adolfo Martín, Partido de Resina, Peñajara, San Martín y Cebada Gago, han rayado a gran altura labrando páginas gloriosas que pasarán a la historia como unos Sanjuanes que siempre se recordarán, a expensas de lo que hagan el resto de los astados que aún quedan por lidiar y de los que se espera sigan en la buena línea de sus antecesores.

En la tarde del día 25 tuvo lugar la lidia del segundo toro de la Junta de Defensa del Abanderado Rubén González Ruano. Fue un toro cárdeno, bragao y meano, muy en línea Santa Coloma, perteneciente a la ganadería San Martín del ganadero cauriense Amadeo Hornos Valiente, cuyos ejemplares pastan en la Finca 'La Zarzuela' del término municipal de Calzadilla. El toro estaba señalado con el número 111, guarismo 4 y tenía por nombre 'Cigarrón'. Toro de gran presencia y respetables pitones, que llevó durante su lidia ese picante del encaste Santa Coloma.

Fue un toro que impuso su ley en la plaza con esa mirada desafiante a los tendidos donde en varias ocasiones intentaba lo imposible, pero eso sí, sembrando el miedo en muchos de los espectadores. Salió con mucho poderío realizando carreras endiabladas y rematando con fuerza en los barrotes, hasta el punto que el toro se erigió en dueño y señor del cotarro esperando que algún recortador se pasara de la raya. Nada de recortes ni saltos acrobáticos, pues el astado no lo permitía y los mozos ante el peligro que tenía el animal, se limitaron a que el tiempo pasara mientras Cigarrón se erigía en dueño absoluto en la plaza con esa mirada fija, desafiante y agresiva a los tendidos.

A la tercera campanada salió como una flecha por la parte de Santiago regresando de inmediato a la plaza donde se sentía a gusto en la arena. Volvió a salir por la calle Las Monjas hacia San Pedro, pero su cátedra estaba en la plaza donde regresó de nuevo y allí los maletillas se lucieron con el capote y la muleta, enjaretándoles pases de mucho mérito del gusto de los aficionados. Volvió a salir de la plaza con cortos recorridos por Santiago y Las Monjas, pero el astado volvía de inmediato a la plaza donde se sentía como en su propia casa. Alrededor de las 22 horas y en la misma plaza Unai Simón Sarasa acabó con su vida de un certero disparo.

En resumen, un gran toro de San Martín con que obsequió la Junta de Defensa a los aficionados, con un toro del que el Abanderado Rubén González Ruano se puede sentir orgulloso de haber traído a la ciudad un bello ejemplar que se recordará por esa mirada desafiante con los aficionados que poblaban los tendidos de la plaza y del que se puede decir 'ese toro enamorado de los tendidos con que Rubén obsequió a las Fiestas de San Juan'.