El toro Cidrón hirió a tres personas en el primer encierro de las fiestas de San Juan

El toro Cidrón en la plaza/KARPINT
El toro Cidrón en la plaza / KARPINT

Eladio Paniagua
ELADIO PANIAGUACORIA

Un encierro laborioso y donde los mansos se tuvieron que entregar a fondo para poder llevar a los toriles de la plaza al toro Cidrón de la prestigiosa ganadería de Monteviejo de Victorino Martín. Un toro de los patablancas señalado con el número 47 y guarismo 5. Un astado de gran presencia, con mucho poder y con unos respetables pitones que hacían que los corredores tomaran las precauciones oportunas.

A las 3.30 de la madrugada y tras el cohete anunciador se dio suelta al encierro donde Cidrón hizo caso omiso a los bueyes que llegaban en solitario hasta la plaza y por dos veces tuvieron que volver en busca del toro, que tras una laboriosa faena, al fin y con un retraso de 15 minutos llegaba a la plaza donde también fue laboriosa la faena para que el toro entrara en el toril, destacando que uno de los bueyes pisó a uno de los que estaban cerca del toril hiriéndole en un pie de escasa consideración. Destacar que durante el encierro el toro hirió a tres personas, aunque al parecer ninguna de las tres fue de gravedad. El primer herido sufre traumatismo directo por cuerno de toro en la zona del encierro con corte en la mano izquierda y varetazo en el muslo izquierdo. Fue dado de alta a domicilio y visto por médico a domicilio.

Una segunda persona sufrió traumatismo con fractura posible de clavícula derecha y una herida en el cuero cabelludo. Fue trasladado al Hospital 'Ciudad de Coria' para control y pruebas. Pronóstico reservado.

Y finalmente otra persona de 41 años sufrió traumatismo directo en la zona de la ingle sin otras complicaciones. Control domiciliario.

A la tercera campanada se dio suelta del toril a la plaza al toro Cidrón que salió dispuesto a dar guerra con veloces carreras, aunque empleó sus energías en esta primera fase de la lidia en rematar con fuerza en los barrotes de la plaza. El toro imponía respeto en los mozos que se percataron del gran peligro que imponía el animal, hasta el punto que la lidia en la plaza pasó desapercibida y sólo un recorte muy ajustado de un mozo fue lo más destacado del tiempo en que Cidrón estuvo en la plaza, que cuando la campana de Santiago dio el tercer toque, salió como un rayo por la Calle de las Monjas en dirección a la plaza de San Pedro donde permaneció alrededor de media hora, regresando de nuevo a la plaza y de allí a la plaza de la Catedral donde estuvo unos instantes, volviendo a la plaza y saliendo por las cuatro Calles y regresando definitivamente a la plaza de la Catedral donde murió alrededor de las 6 de la madrugada de un certero disparo.

En líneas generales Cidrón fue un toro con mucho poder y que en todo momento dio muestras de su encaste.