Jesús Pulido sustituye a Francisco Cerro al frente de la Diócesis de Coria-Cáceres. / hoy

«El nombramiento de obispo me pilló completamente de improviso»

«Es un tema del que ya está todo dicho por parte de la Provincia Eclesiástica, en la que me quiero integrar», responde Jesús Pulido, obispo electo de Coria-Cáceres, sobre la reivindicación histórica de Guadalupe en una entrevista concedida a HOY

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓN Cáceres

Jesús Pulido Arriero (Santa Ana de Pusa, Toledo, 1965) ha concedido hoy, una semana después de su designación como obispo de Coria-Cáceres, sus primeras entrevistas. Responde a estas preguntas por correo electrónico. Esta mañana se ha reunido en Madrid con una representación del Colegio de Consultores de la Diócesis, la institución colegial que colabora con el prelado en el día a día de la iglesia cacereña. Ha sido una primera toma de contacto, tras el encuentro mantenido entre Diego Zambrano, administrador diocesano, y Pulido unos días antes de que su nombramiento se hiciera público desde Roma. Creció junto a otros dos hermanos en una pequeña localidad de 350 habitantes. Tiene dos sobrinos y, hasta ahora, ocupaba los cargos de secretario técnico de la Comisión Episcopal para la doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española y dirigía la Editorial Biblioteca de Autores Cristianos, 'BAC'.

-¿Cómo es el momento en el que se entera de que va a ser obispo?

-Pues es una experiencia única, para la que uno no está preparado. Te pilla completamente de improviso. El nuncio no llama para proponerte en nombre del Santo Padre si quieres o no ser obispo, sino que manda una comunicación en la que indica: «El Santo Padre le ha nombrado… Ruego que dé su consentimiento». Se trata más de un acto de obediencia que de una decisión personal. Creo que todos los sacerdotes habrán tenido esta misma experiencia: cuando hay un cambio de tarea pastoral, hay que tener fuertes razones para decir no, para no responder a la llamada a través de la Iglesia. En ese momento tuve en la cabeza y no paro de darle vueltas, «es que el Señor llama, cuenta conmigo y estoy seguro que él no fallará». Solo tengo que decir como María y los profetas: «Aquí estoy. Hágase».

"Don Francisco me ha hablado maravillas de la Diócesis; tengo pendiente ir a comer y hablar distendidamente con él estos días", dice en referencia al actual arzobispo de Toledo, su antecesor en el cargo

-¿Qué ha hecho en esta semana desde que se hizo pública su designación?

-Han pasado ocho días y me parece una eternidad. Situaciones nuevas y a veces inesperadas, muestras de cariño y de ánimo de muchas personas que se han querido hacer presentes a través de mensajes, correos, llamadas… Todo esto la verdad es que me hace sentir que no estoy solo, que me encuentro arropado por tanta gente y doy gracias a Dios. Normalmente suelo pensar bien los pasos que doy, pero ahora me encuentro desbordado por querer ir respondiendo a las muestras de afecto, por las muchas las cosas que hay que ir preparando… Tengo que decir que he encontrado una ayuda inestimable en la Diócesis y que el Señor me está dando una paz que yo no me esperaba en medio de la barahúnda. También estoy terminando de resolver cuestiones relacionadas con mi servicio en la BAC y en la CEE (Conferencia Episcopal).

-Ofreció una rueda de prensa con Francisco Cerro, su antecesor en el cargo. ¿Le ha dado algún consejo? ¿Se lo ha pedido?

-Don Francisco me ha hablado maravillas de la Diócesis. Tengo pendiente ir a comer y hablar distendidamente con él en estos días. Sobre todo, ha sido Don Diego Zambrano quien más me ha informado sobre la Diócesis: en sus palabras he visto que Coria-Cáceres es una diócesis renovada y dinámica. Y con su acogida fraterna me ha asegurado que me esperan con los brazos abiertos. Estoy dando muchas gracias a Dios por ello. La verdad es que estoy deseoso de conocer cada vez más sobre Coria-Cáceres.

-¿Alguna vez quiso ser algo diferente a sacerdote? ¿Cuándo sintió la vocación?

-Recuerdo que la vocación sacerdotal me ha acompañado desde mi infancia. Tenía un tío sacerdote en la diócesis de Toledo, hermano de mi madre, que estuvo en Argentina con la OCSHA (Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana). Regresó cuando yo contaba con cinco años. Y desde entonces quería ser sacerdote como él. A los diez años ingresé en el Seminario. Llegamos a ser 50 en el curso y solo dos somos sacerdotes. Muchos buenos compañeros y amigos entraban y salían cada curso en el Seminario. Y esto era un cuestionamiento continuo y una puesta a prueba de la propia vocación. El Señor me hizo ir madurando la vocación desde la infancia y sosteniéndome con la familia, los formadores, los amigos…

"La vocación sacerdotal me ha acompañado desde mi infancia; tenía un tío sacerdote que estuvo en Argentina. Regresó cuando yo tenía cinco años y desde entonces quería ser sacerdote como él"

 

 

-¿Qué conocimiento tiene de Cáceres y de la Diócesis?

-Mi conocimiento previo era el de turista, que visita y admira la belleza de las ciudades. Ahora estoy leyendo la historia de la Diócesis: milenaria y muy interesante. Pero, cuanto más leo, más consciente soy de lo mucho que me queda por saber. Todavía no he llegado, y estoy deseoso de conocer más las ciudades de Coria y Cáceres, la Diócesis, sobre todo a las personas. Y de empezar a caminar juntos. Por eso me gustaría que a través de estos medios mi saludo llegase a todos, creyentes o no creyentes. Espero que podamos compartir alegrías y dificultades, proyectos y contrariedades, ayudándonos unos a otros.

- ¿Visitará Cáceres y Coria antes de su ordenación, prevista para el 19 de febrero?

-Viajaré a Coria algún día antes de mi ordenación. Tengo que cerrar la etapa en Madrid antes de marcharme y son fechas complicadas por las navidades y el año nuevo.

-Siendo de Toledo, ¿qué opina de la reivindicación histórica de que Guadalupe pase a pertenecer a una diócesis extremeña?

-Es un tema del que ya está todo dicho por parte de la Provincia Eclesiástica, en la que me quiero integrar. Llego a la Diócesis de Coria-Cáceres para ser un pastor más de la Iglesia extremeña. Es una reivindicación de la Provincia Eclesiástica de Extremadura, cuya creación es de hace más de 25 años. Por lo que yo sé, el tema está en Roma, que es quien tiene la última palabra.

-En su currículum consta que ha trabajado fuera de España. ¿Cómo ha sido su experiencia en el extranjero y en qué ha consistido?

-Doy gracias a Dios por cómo ha ido guiando mi vida. Quizás solamente al mirar hacia atrás uno se da cuenta de esto, porque en el momento no se entienden del todo. He estado muchos años en Roma y con variados servicios, de tipo formativo en el Colegio Español y en el Colegio Venezolano, de acompañamiento de hermanos sacerdotes en la Hermandad de Sacerdotes Operarios, y de servicio a la Iglesia en el Vaticano. También he tenido destino en Cuba. Y he tenido ocasión de viajar por diferentes países por motivos formativos o misiones puntuales. En esta mirada retrospectiva, uno descubre que el Señor está en todas partes y que es una riqueza la variedad de carismas, servicios y ministerios que hay en la Iglesia.

El nuevo obispo (cuarto por la derecha), en la reunión mantenida este jueves con el Colegio de Consultores de la Diócesis de Coria-Cáceres. / diócesis de coria-cáceres

-Pertenece a la Hermandad de sacerdotes operarios diocesanos del Corazón de Jesús, que trabaja en el fomento de las vocaciones. La falta de vocaciones es, precisamente, uno de los problemas de Coria-Cáceres. ¿Qué hará para tratar de impulsarlas?

-No hay recetas mágicas para las vocaciones. Estoy seguro que han sido muchas las iniciativas y experiencias que se han intentado estos años. Si pudiera aportar un nuevo impulso de ánimo… porque se trata de sembrar, acompañar a las personas en un proceso de discernimiento personal. Los operarios nos unimos para ayudarnos como sacerdotes en el camino de la santidad y para ser más eficaces en el ejercicio de nuestro ministerio. Cuento con el apoyo de la Hermandad de Sacerdotes Operarios. Con su oración y consejos.

-¿Qué aficiones tiene fuera de sus tareas como sacerdote?

-Lo primero que me viene a la cabeza es que me gusta caminar, pasear. Me da paz y me ayuda a pensar. También me gusta leer, aunque en esto la afición y el trabajo prácticamente coinciden. Pero disfruto descubriendo cosas nuevas. También soy un aficionado, por asiduidad, a las reuniones: me gusta escuchar y aprender de los demás.

-Tiene fama de abrazar la línea aperturista del Papa Francisco. Monseñor Jesús Pulido, ¿será un obispo conservador o liberal? ¿Qué aspectos, a grandes rasgos, cree que habría que cambiar en la Iglesia?

-Me parece que a un obispo no le van bien las etiquetas: es de todos, de la Iglesia. El Papa Francisco habla de «tender puentes», de trabajar todos juntos, siguiendo lo que Jesús nos dice en el Evangelio: Quien no está contra nosotros, está con nosotros. Insiste en que no descuidemos las «periferias»: La Iglesia defiende la dignidad de las personas, especialmente de los más débiles, de los descartados de la sociedad. Como ya he dicho en mi mensaje a la Diócesis, debemos llegar a quienes peor lo pasan: ellos son los predilectos del Señor y de la Iglesia. Ser una iglesia samaritana y en salida es seguir haciendo lo que siempre ha hecho la Iglesia.

"Me gusta caminar, pasear; me da paz y me ayuda a pensar; también me gusta leer, aunque en esto la afición y el trabajo prácticamente coinciden"

-¿Qué espera, en general, del tiempo que pueda pasar como obispo de Coria-Cáceres? ¿Cómo le gustaría ser recordado?

-Ahora lo que espero es que tengan la bondad de acogerme y que me enseñen a ser obispo. Solo pienso en que se hace camino al andar, y sé que mi mejor escuela es la comunidad cristiana de Coria-Cáceres. Cuando escribí mi saludo me acordaba de que la primera evangelización cristiana se basó en la hospitalidad, en esa proverbial hospitalidad semítica, en la acogida a los enviados de Jesús en las casas, en los pueblos donde iban.