Juan José Chaparro Corón, técnico del museo de la Cárcel Real de Coria / KARPINT

«Estamos remontando en visitas a pesar de la pandemia. En junio, 600»

Juan José Chaparro Corón, Técnico del Museo de la Cárcel Real de Coria

Eladio Paniagua
ELADIO PANIAGUA CORIA

Juan José Chaparro Corón es Licenciado en Geografía e Historia y está en posesión de dos másteres, uno de Conservación y Gestión del Patrimonio Cultural, y otro en Archivística y Gestión Documental por la UNED. Actualmente desempeña la labor de Técnico del Museo de la Cárcel Real de Coria.

–¿Cuánto tiempo lleva en este cargo?

–Unos seis años aproximadamente, y anteriormente estuve en el Patronato de Formación y Empleo desempeñando otras actividades.

–¿Cuál es su labor en el Museo de la Cárcel Real?

–Es un poco múltiple, combinando la atención al público con otras labores que son propias de cualquier museo.

–¿Hay muchas visitas al museo?

-Mantenemos un equilibrio de visitantes a pesar de la pandemia, con momentos donde el mayor número de visitantes procedían de nuestra Comunidad Autónoma y en buena medida de la provincia de Badajoz. En la actualidad estamos remontando el número de visitas, como lo acredita el hecho de que tuvimos más de 600 el pasado mes de junio.

–¿Cuenta el museo con visitas de otros lugares de España?

-Actualmente estamos recuperando el número de visitantes procedentes de Madrid, País Vasco y Castilla León, que son los que en mayor número nos visitan, sin descartar a los provenientes de otras comunidades autónomas, y también podemos incluir en esta lista visitantes de otros países, sobre todo del vecino Portugal.

–¿Qué es lo que más interesa a los turistas del museo?

–El visitante viene motivado fundamentalmente por el edificio en sí, buscando cómo estaba diseñada una cárcel de finales del siglo XVII. Dentro ya del museo encuentran dos conjuntos expositivos, como son el fondo arqueológico de la planta baja y la exposición de las Fiestas de San Juan en la primera planta.

–¿Algo especial que les llame la atención?

–Lo que más les llama la atención son el enrejado carcelario y las enormes puertas de castaño. Esto denota la dureza de la vida carcelaria en esa época. También les llama la atención el conjunto de grafitis que aparecen en las paredes de la entrada al museo fechadas en el siglo XVIII.

–¿Qué impresión sacan de las celdas de aquella época?

–Hay gente que en su visita, el edificio le transmite malas 'vibraciones', ya que las celdas en sí, las paredes, las puertas, rejas y demás, y todo ello sin apenas luz, les provoca esa sensación negativa pensando en la vida de los reclusos de aquella época. Esa sensación se intensifica en la denominada celda de castigo, por sus reducidas dimensiones, poca iluminación y malas condiciones higiénicas.

–¿Les gustan la parte de las Fiestas de San Juan?

–En términos generales les llama la atención, y de una manera especial el tamaño de los toros naturalizados que fueron protagonistas en las Fiestas.

–¿En qué época cuenta el museo con más visitantes?

–Fundamentalmente en el mes de agosto que es cuando más gente viene de vacaciones. Hay que resaltar la caída de visitantes que tuvo en el 2020 como consecuencia de la pandemia, pasando de más de 12.000 visitantes anuales en 2019 a 4.600 en 2020. Afortunadamente y con la vacunación masiva nos encontramos en proceso de recuperación.

–Para los que no conocen el museo, ¿qué invitación les haría?

–Que dentro del conjunto histórico de la ciudad, que es Bien de Interés Cultural desde el año 1993, la Cárcel Real de finales del siglo XVII es uno de los monumentos más representativos por su grado de conservación, sin que haya experimentado ninguna modificación estructural desde esa época. Por ello resulta muy recomendable su visita.