Julián García Gaspar, presidente de la cofradía de San Sebastián / KARPINT

«He procurado mantener las Fiestas de San Sebastián en el tiempo»

Este año, como mandan las circunstancias, las fiestas se reducirán a la Misa, hoy día 20, en honor de San Sebastián

Eladio Paniagua
ELADIO PANIAGUA CORIA

Julián García Gaspar cogió el testigo de estas singulares fiestas a la muerte de su padre y manifiesta que en esta ocasión se eliminan todos los actos y únicamente el día 20 se celebrará una eucaristía en honor del Santo Mártir.

–¿Qué le traen a la memoria las Fiestas de San Sebastián?

–Recuerdos de la infancia que con los ojos de un niño muy pequeño veía las Fiestas de San Sebastián bajo la tutela de mi padre, Julián García Clemente, que curiosamente cogió el testigo de estas fiestas que habían caído en el ostracismo durante mucho tiempo y que él las impulsó recuperándolas en su más pura esencia y con todos los ingredientes que la rodean. A la muerte de mi padre me hice cargo de ellas y he procurado mantenerlas en el tiempo.

– ¿A quiénes recuerda de ellas?

–Son muchas las personas que hicieron grandes estas fiestas y que ya no están entre nosotros. Entre estas personas está mi padre Julián, Luís Álvarez que tanto contribuyó en el teatro al igual que Cesáreo Granados, Emeterio Pérez, Manolo Clemente, La Carichi, Fernando Álvarez, Faustino García Bernabé y el incombustible y siempre recordado tamborilero 'Cachicá', entre otros. También pasan por mi mente un gran número de vivencias y anécdotas que sucedieron a través de los años.

–¿Cómo las van a vivir este año?

–Este año y como mandan las circunstancias, las fiestas se vivirán en un tono particular prescindiendo de todas las actividades que conllevan y limitándonos únicamente a la Misa en Honor de San Sebastián el día 20 [por hoy] en la parroquia de Santiago Apóstol.

–¿Qué es lo que más van a echar de menos este año?

–Lo que más vamos a echar de menos es la celebración intrínseca de la propia fiesta al tener que cumplir con las normas sanitarias motivadas por el Covid-19. Por supuesto añoraremos la hoguera, las alboradas, la típica procesión con el Santo, la rifa de la chiva y la comida de hermandad, entre otras actividades.

–¿Algún recuerdo especial en estos días?

–Son muchos los recuerdos que se agolpan en un día tan señalado y que personalmente vengo celebrando desde que tengo uso de razón. Por citar alguno narraré el encendido de la hoguera con canciones alusivas al Santo Mártir y donde alrededor del fuego se degustaban los tradicionales embutidos, las típicas perrunillas, no faltando el vino de pitarra. También quiero tener un recuerdo en este día para Luís Álvarez por su aportación a la fiesta y al teatro y para Faustino García Bernabé que con su acordeón siempre estaba presente en el encendido de la hoguera.

–¿Cree que las fiestas volverán a ser las mismas?

–Sinceramente creo que no, pues ya de por sí se encuentran en una situación crítica y casi agónica por la escasa asistencia de público a los actos y, por supuesto, por la escasa participación de efectivos para la organización de las mismas. Y mucho me temo que después de este parón, la participación pueda ser menor hasta llegar a su desaparición, cosa que no deseo en absoluto.

–¿Por qué desapareció la Comedia de San Sebastián?

–La Comedia de San Sebastián fue siempre el plato fuerte de las fiestas donde artistas locales se encargaban de la puesta en escena bajo la dirección, en principio de los mayordomos. Posteriormente se encargó el Grupo de Cámara y Ensayo que estrenaba todos los años una obra el día de la Fiesta bajo la dirección de mi padre Julián García Clemente, que también representaba algún papel. Y tras la muerte de mi padre ha desaparecido esta representación tal vez por falta de ilusión.

–Como heredero de esta tradición, ¿qué desea decirle a los Devotos de San Sebastián?

–Únicamente deseo felicitarles en estos días, darles ánimos para seguir luchando por esta celebración y que no decaigan en el desánimo para que una vez superada esta situación, las podamos volver a organizar y celebrar con toda su pureza y esplendor.