Carlos Miguel Gil, coriano que vive plenamente los Sanjuanes / KARPINT

«Añoraré los Sanjuanes. Nuestras fiestas son únicas e inigualables»

Carlos Miguel Gil Director de Caja Rural de Extremadura

Eladio Paniagua
ELADIO PANIAGUA CORIA

Es un coriano que vive plenamente los Sanjuanes. Siempre con su indumentaria rojiblanca del Atlético de Madrid, pues comparte el fútbol con los toros, se le ve por todas las calles del recinto amurallado, pero siempre midiéndole la distancia al toro y haciendo los quites oportunos cuando algún corredor está en peligro.

–¿Qué suponen para usted las Fiestas de San Juan?

–Vivimos esperando de un año para otro la semana del 23 al 28 de junio como agua de mayo. Está claro que forma parte de nuestra forma de vida. Para mí, concretamente, lo son todo y siempre las viví intensamente.

–¿Cómo las va a vivir este año?

–Creo que aún no estoy preparado ni mentalizado para aceptarlo, parece como si se tratara de una horrible pesadilla de la que no soy capaz de despertar. Parte del tiempo lo dedicaré a pasear con Gonzalo, mi primer y reciente nieto, que será sin duda quien me haga más llevadero momentos puntuales de esa semana.

–¿Qué recuerdos pasarán por su mente en estos días?

–Pues lo bonito son, por una parte, los días previos a San Juan, el poderte juntar con los amigos saboreando una cervecita fresca, comentar los toros que iban a entrar, el juego que pudieran dar, las anécdotas ocurridas en años anteriores, saludar a todos los que están fuera durante todo el año y regresan esos días.

–Al mal tiempo buena cara. ¿Cree que en estos días los balcones deben estar adornados con indumentarias sanjuaneras?

–Si de me mí dependiera, por supuesto que sí. De hecho, ya lo habíamos estado comentando, lo de los pañuelos, unas vallas en sitios estratégicos y, por qué no, tirar los chupinazos en las horas puntuales de abrir las puertas de los corrales y el clásico «campanera, toque la tercera».

–¿Va a echar de menos la diversión y los toros por las calles del casco histórico?

–Lo añoraré. Nuestras fiestas, al menos para mí, son únicas e inigualables, y de la forma que yo las vivo, aún más. Esas frescas calles repletas de personas, con olor a riesgo, eso hay que haber estado ahí, vivirlo, sentirlo y entonces te das cuenta de que no tienen comparación.

–Como buen corredor y con experiencia en este arte, ¿qué debe tener presente un corredor?

–Gracias por lo de buen corredor. Sinceramente, no me defino así, soy uno más de una buena generación de aficionados adictos a vivir la fiesta del toro muy de cerca. Es cierto que con los años, en este peligroso hobby, la experiencia sí que es un grado, y unas veces por esta experiencia y otras por suerte, de las muchas y comprometidas ocasiones en que peligró mi integridad física, siempre salí airosamente, evitando ser alcanzado por cualquier astado. Por eso, cualquier joven que quisiera iniciarse en esta arriesgada afición de correr toros, aunque no se trata de una ciencia pura, lo suyo sería que previamente contactara con cualquier persona experimentada, charlar, intercambiar impresiones, inquietudes, habilidades, conocer el terrero.

–Siempre le vemos como un buen gladiador corriendo los toros. ¿Qué siente cuando uno le persigue?

–Es una sensación única, inexplicable, hay que vivirlo para saber qué se siente. En la madrugada del 26 de junio de 2006, siendo abanderado de las fiestas nuestro actual alcalde, metió un Cebada Gago castaño, al cual, ya bien avanzada la madrugada, con poca gente por las calles, tuvimos la suerte de cogerle una carrera Chuchi 'Correa' y yo a la altura de donde cogió el toro a Vicky Moore. Chuchi se desvió en mitad de los Paños, quedándome solo hasta abajo, pero llevaba un trote que me permitió girarme y correr de espaldas más de media calle mientras mantuvo el ritmo. Pero me fue comiendo terreno poco a poco, lo que me obligó a girarme de nuevo al sentido natural, teniendo que zapatillear, y al llegar a las Cuatro Calles me giré hacia la portona, pero el toro siguió hacia la Catedral. Yo ya no lo seguí, el ratito anterior había colmado todas mis aspiraciones. Esa madrugada fui el tío más feliz de la tierra.

–¿Ha tenido que ayudar alguna vez a alguien en peligro?

–Por suerte o por desgracia sí, más de las que yo hubiera querido. En bastantes ocasiones tuve que salirme del recorrido para irme a duchar y cambiar de ropa, al quedar esta empapada de sangre del herido.

–Son muchas las anécdotas que pasarán por su mente en estos días. ¿Alguna especial?

–Bueno sí, tengo muchísimas, en tantos años probablemente nos diera para escribir un libro, pero quizás la más comentada es la de la famosa foto en la que estoy tirado en la calle de los Paños, el 25 de junio de 2013, a mediodía, pasando el toro a mi lado. En todos los años que bajé esa calle corriendo el encierro jamás tuve percance alguno, pero ese mediodía la calle tenía demasiada afluencia de corredores y la manada cogió un ritmo vertiginoso, que el cúmulo de corredores no pudo mantener, tocándome otro corredor el talón, perdiendo el equilibrio, cayendo. Permanecí inmóvil en el suelo y afortunadamente el toro pasó y todo quedó en un susto. Finalizar diciendo que un año pasa pronto y que junio 2021 está a la vuelta de la esquina. Hay que ser muy fuertes mentalmente. Un abrazo enorme para todos l@s corian@s y Viva San Juan 2021.