EL Coria finaliza la pretemporada con una derrota frente al Moralo en La Isla

Eladio Paniagua
ELADIO PANIAGUACORIA

Partido bronco el disputado en el campo de La Isla entre el Coria y el Moralo, en un encuentro sin nada en juego y donde el placentino Gargantillas quiso ser el protagonista con sus absurdas decisiones que se iniciaron con la expulsión de Carlos García en el minuto 44, cuando el Coria buscaba el empate, formándose una buena tangana porque nadie se explicaba la decisión del árbitro placentino al dejar con 10 jugadores al Coria con toda una segunda parte por delante.

El partido en sus inicios no tuvo ningún dominador siendo la primera ocasión para el Moralo en el minuto 3 cuando Aarón en buena posición tiró desviado. Pero dos minutos después Ibou se va en solitario por banda izquierda y su centro lo introduce en su propia puerta un defensor celeste. La réplica la tuvo el Coria que pudo empatar en el minuto 14 en centro de Capelo y donde Pino completamente solo y de cabeza falla un gol cantado. Posteriormente el Moralo tuvo sus ocasiones por medio de Aarón en el minuto 22 y un cabezazo al poste de Ibou en el minuto 30. El Coria pudo empatar en el minuto 43 por mediación de Pino y donde Diego se hizo in extremis con el balón. Pero en el minuto 44 Gargantillas se cargó el partido con la absurda expulsión de Carlos García dejando al Coria en inferioridad numérica. Un minuto después en centro por banda izquierda Ibou dejó el partido sentenciado con el segundo gol con el que finalizó la primera parte.

La segunda no tuvo color ya que el Moralo con la renta de la primera parte y con la superioridad numérica llevó las riendas del encuentro, pero eso sí, una segunda parte llena de brusquedades con el beneplácito de Gargantillas, que generó una gran tangana que no supo cortar y donde los aficionados le recriminaron su ineptitud y la benevolencia con las duras entradas de los jugadores moralos. El 0 – 3 llegó en el minuto 63 siendo su autor de nuevo Ibou.

En resumen, partido que se esperaba iba a ser un amistoso, se convirtió en una guerra sobre el terreno de juego donde las brusquedades y los malos modos imperaron y todo por obra y gracia del colegiado placentino Gargantillas.