El convento de San Francisco de Coria entra en la lista roja del patrimonio

Una imagen del claustro/hispania nostra
Una imagen del claustro / hispania nostra

La mayor parte del monumento del siglo XVI está en avanzado estado de ruina, según la asociación Hispania Nostra

REDACCIÓNCÁCERES

La asociación Hispania Nostra, dedicada a la defensa y promoción del patrimonio cultural y natural de España, ha incluido al convento de san Francisco, de Coria, en su lista roja, esto es, en su relación de monumentos mal conservados. Lo hace dado el avanzado estado de ruina que presenta gran parte del monumento, que empezó a construirse en el año 1561 en unos terrenos cedidos por el duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, y su esposa, María Enríquez Álvarez de Toledo, según recuerda su ficha en la web de Hispania Nostra.

El convento, perteneciente a la rama descalza, está a las afueras de la localidad, a unos 300 metros de la muralla, junto a la calzada real. Cerca está el antiguo camino a Calzadilla. «En la actualidad -detalla el colectivo-, se conservan parte de los muros originales, dos crujías del claustro formadas por arcos de medio punto sobre columnas hechas con ladrillo macizo, y la parte baja del refectorio, que muestra un recrecido con ladrillos huecos». «El resto del edificio -sigue- se encuentra en avanzado estado de ruina, con estructuras añadidas a los restos originales». Además, «los pocos restos que quedan son de muros de mampostería y bóvedas de crucería que soportaban la planta superior desaparecida».

El lugar fue durante décadas un referente en la zona. Aunque empezó a construirse en 1561, fue ampliado dos años más tarde pero debido a dificultades económicas, no se concluyó hasta 1621. Hispania Nostra explica que llegó a albergar «la reliquia famosa que se reputa como el mantel de la última cena de Nuestro Señor Jesucristo», que en la actualidad se conserva en la catedral de Coria. «La importancia del convento creció hasta el punto de que muchos notables prefirieron enterrarse en él en vez de en la catedral», añade la asociación. En 1835 lo abandonaron los 18 frailes que vivían en él, y entonces comenzó su decadencia. Fue asaltado, saqueado y destruido. Su inclusión en la lista roja, en la que hay 58 enclaves extremeños, es una llamada pública de atención sobre su estado.

 

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