Más de 500 personas disfrutan del circo en la II edición de 'Circoria'

Una de las apuestas para el próximo año será traer artistas internacionales

Uno de los grupos participantes en 'Circoria'. ENEKO PÉREZ

Un año más los niños y mayores de Coria han podido disfrutar de la magia del circo en la ciudad del Alagón. La celebración de 'Circoria' llenó el antiguo camping de La Isla con espectáculos, artesanía y diversión para todos los públicos.

Esta segunda edición ha contado con la asistencia de unas 500 personas. Cabe reseñar que las actuaciones más concurridas fueron las nocturnas. «Esta acogida ha conseguido que el festival haya mejorado un 200%», aseveran desde la organización. Con respecto al año anterior se intentaron pulir algunos defectos como el sonido, disponer de más escenarios para evitar retrasos entre espectáculos y proporcionar a los artistas el suficiente tiempo para el montaje y el desmontaje de sonido y escenografía.

Dado este éxito, el año que viene no habrá muchos cambios, solo se solucionarán algunos pequeños detalles y la organización del certamen intentará traer artistas de otros países como Portugal o Francia, para intentar darle un auge internacional al evento.

Uno de los secretos de 'Circoria' es que los artistas que asisten aseguran que se sienten en un ambiente familiar, «es como estar en nuestra propia casa», aseveran.

Y gracias a estas sensaciones el festival continúa creciendo a pasos agigantados, «este año hemos tenido publico de todo el país, como una familia que ha venido expresamente desde el País Vasco, unas 20 personas de Madrid, tres de Ciudad Real y asistentes de toda la sierra y de Cáceres, lo que quiere decir que el festival se esta moviendo y lo conocen en gran parte de España», indican.

En cuanto a la programación, los asistentes a 'Circoria' han afirmado que ha habido un «nivel muy alto», lo cual será difícil superar el año que viene. Desde la organización aseguran que gracias a 'Circoria' se están consiguiendo realizar nuevas relaciones, producir colaboración y producir en la localidad cierta pasión por el teatro, el circo, la animación, el arte en la calle y, en sí misma, la cultura.